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martes, setiembre 30, 2008

El éxito y la educación

Hoy en Freakonomics acabo de leer un artículo sobre "las notas en la educación y el éxito" que me puso devuelta sobre la mesa la pregunta no respondida ¿qué es el éxito?
No obstante, me voy a quedar con la definición vulgar asociada al acumular riquezas (vox populi, vox Dei, ¿quizás?), no porque la vea moralmente correcta, sino pq es fácil de medir. O bien tenés 40.000 millones de dólares o bien no, más allá de que sigan sacudiéndose las bolsas y los bancos se siguen cayendo o se siguen comprando entre ellos.

Entonces una cosa que vemos a menudo, que la gente que ha conseguido acumular riquezas no necesariamente tenía buenas notas en la escuela, liceo o universidad (Gates no terminó la universidad por ejemplo). Ahora bien, ¿significa esto que tenemos que dejar de estudiar por ello? Me parece que no pues estudiar no apunta a hacerse ricos, pero puede ayudar. Viendo bibliografías de gente que se ha hecho rica, se denotan otras cosas, como tenacidad, liderazgo, convicción, terquedad, etc... que van más allá del salón de clase.

Resumiendo, me quedaría con la valoración de una lector del mismo artículo:
Uno define con respecto a que se mide el éxito.
"... Success can only be defined by you. So grades can never predict success..."

lunes, setiembre 03, 2007

Cinco minutos

Una de las cosas que más llama la atención de BsAs (haciendo referencia a un post de Martín que estuvo por ahí hace poco), es el sistema de metro. Ya en anteriores ocasiones me he quejado del existente aquí en Roma, pero creo que es interesante hacer mención a la función que cumple bien: Ubicarte en los tiempos.

Como a todos sus usuarios nos pasa, si vemos que el tren apenas ha llegado y estamos al otro lado de la noria nos apuramos como enloquecidos para tomarlo. Bastaría con mirar con más atención el cartel electrónico que indica que el siguiente llegaría cinco minutos despues.

¿Cuánto valen esos cinco minutos? En realidad poco y mucho a la vez. Si pienso que en cinco minutos me voy desde Pirámide al Colosseo donde bajo de frente al majestuoso monumento parece incalculable su valor. No obstante si son cinco minutos en la pausa ded laburo al mediodía me importan menos.

Mi key seguridad genera un número de acceso por minuto y que solo podría usar en ese momento( el actual ha sido 331656).

La situación de la medida del tiempo se vuelve dramática cuando llegan las seis de la tarde del viernes en la oficina, sabiendo que el lunes es feriado. Casi me olvido de los trágicos últimos cinco minutos cuando el profesor avisaba “vayan redondeando el examen, quedan cinco minutos”. Ahí es cuando uno se pregunta: ¿Dónde se habían ido las últimas 3 horas y 25 minutos anteriores?

Y de por sí, sin darte cuenta, me pasa que estoy a la vuelta de los veinticinco, y mirando pa'trás me pregunto con mala intención: ¿dónde se han ido los últimos diez años? Parece ayer que uno entraba con la corbata apenas puesta por los corredores de preparatorios y sentía el rugir del Coqui:”Dejuan, ¿qué hace llegando tarde?”.¿Cuánto son cinco minutos tarde? me preguntaba para adentro mío.

Y al día de hoy me respondo que depende como se viven, o más bien: depende para qué se esperan, para qué se pierden, para qué se trabajan, pues al fin y al cabo no son más que cinco minutos.

Una pregunta que no quiero responder es: estando frente a la parca le pediría suplicando “dame cinco minutos, para hacer lo que más quiero”.


viernes, octubre 27, 2006

Mi hijo el doctor...


Don Florencio
Linda obra se mandó don Florencio cuando escribió "Mi hijo el doctor... " tan actual como las últimas noticias del País. Sí que pegó en el clavo cuando sentenció a la querida sociedad capitalina que tanto hace diferencias a los titulados y sin titular.

¿A qué viene eso?
Leyendo una artículo de un entrevistador de programadores, me desayuné que en el norte están tan desilucionados como acá en el sur con los profesionales universitarios(dotore', c
ontadore', ingeniero', etcéteras).
La reflexión, boba, pero que me viene es:
¿Por qué no nos dejamos de joder un poco y lo aceptamos?
Siempre van a existir ineptos que, con o sin título bajo el brazo, estén en algún lugar que no debieran (y si tienen dudas capaz que el Prinicipio de Peter lo explica bien).
¡Ojo! ¡Tampoco tomárselo a la extrema y me empiecen a tildar de facho!
Sucede que si, de ves en cuando, bastante a menudo somos ineptos, hasta para cosas sencillas. Pero el tema va más que nada por adaptarse, no por traumarse o discriminar a otros.
Igual creo que se precisa una "energía extra" para no calentarse, y a veces simplemente no dá la pila...
P
ero bueno, si bien a veces la capacidad de ineptitud que tenemos las personas es asombrosa; más asombrosas es la capacidad de cambio y de mejorar que tenemos, será qeu simplemente no tenemos suficiente práctica (además sabiendo que esta sociedad no lo estimula).

Doctores o no

Doctores o no, por suerte tenemos escalas "más mejores" que los títulos nobiliarios de la actualidad, capáz q lo mejor es darle bola.

sábado, octubre 07, 2006

Leyendo Autores


Gripe

Bueno hace una semana estuve
estuve enfermo de gripe y consciente de que en el cuarto no tengo tele y la wifi no andaba me dediqué a leer y releer algún que otro libro.

No, no se me ocurrió poner a estudiar nada, la verdá q la neurona no me daba para eso...


Grisham

Me leí su libro Street Layer con un apetito incontenible. La historia estaba bastante buena (es decir, no era la super historia) pero me dejaba como inspirado a seguir leyendo. Me dejó como un verdadero espectador atrapado deseoso de ver cómo se sucedían los hechos.
Supongo que algo así podía esperarse de quien escribió "El informe Pelícano", que peliculón dicho sea de paso.

A las semanas
Estee... el tema en realidad no quedó por ahí. Luego me dí cuenta qué fue lo que me cautivó en el libro: la forma de escribir fijándose en detalles que a veces quedan dormidos en la diaria.
Me recuerda mucho a otro muchachito q al escribir se percata de detalles cotidianos
, ¿capaz que por ahí va la bocha? Capaz q es algo bastante más q eso. Pero también es algo que se pasa desapercibido por los ruídos de siempre, el laburo, la tele, etc...
¿Sería necesario enfermarse más a menudo para darse cuenta?
En realidad debe haber mejor solución ;)

domingo, setiembre 17, 2006

Un Turning Point... ¿a cada instante?

Turning Points

Mark Twain escribía en su libro "The turning point of my life" sobre momentos cruciales en la vida de la persona que provocaban grandes cambios en su vida.
Esta idea la he discutido y rediscutido y re- re- re dado vueltas y siempre con la intuición de que había algo de equivocada.

¿Y qué se supone que son los turning points?
Bueno supongo que podrían googlear un poco y encontrar una serie de definiciones más precisas, pero por ahora digamos que son como grandes momentos que te marcan en la vida, grandes mojones, por ejemplo, el terminar la secundaria, terminar la universidad, el casamiento, el nacimiento del primer hijo, un gran viaje gran que te cambió las perspectivas de como ver el mundo, una pérdida grande y dolorosa, etc, etc, etc... no me voy a extender en el asunto.

Ahora bien, como decía al principio había algo que no me cuadraba y mucho tiempo después (tengamos en cuenta que 4 ó 5 para mí es MUCHO tiempo, teniendo 23 a la hora de escribir esto) encontré una reflexión que venía como anillo al dedo para apoyar mi presentimiento (obvio q discutible, subjetivo, zaraza zaraza).


En este textito Hurtado hace la analogía de lo que es la vida; dice que es como un barco que navega por las aguas. Y hace mucho incapié en el rumbo de ese barco y que se recorrige a cada instante con el timón para llegar al puerto.
Un par de cositas que me gustaría comentar por fuera del texto que es excelente: 1) Hace mucho énfasis en que sabemos cuál es nuestro puerto de destino y 2) Marca que conocemos el barco de la travesía.
En cuanto al 1, me parece que muchas veces confundimos el puerto de llega con la ruta a elegir (fines con medios diría algún pensador que no recuerdo). Es decir, creemos que estamos persiguiendo un fin y en realidad es sólo un escalón intermedio a nuestro objetivo mayor. Es ese deseo interno, que a veces confundimos con otra cosa, un gran ejemplo de esto es la vida de San Ignacio y cómo cambió sus objetivos. Una ves convertido creyó de todo corazón que su objetivo era ir a Jerusalém, cuando ante la situación de la realidad descubrió que su deseo era de seguir a Dios de otra forma, lo cuál lo llevo a irse a Italia, a estudiar y luego a formar la compañia de Jesús.
Creo que ese ejemplo habla por sí solo. En cuanto al punto 2, dejaré para más adelante pero me refiero a lo poco que nos conocemos a nosotros.

Resumiendo... (diría Sabina)

Como decía un veterano colega mío: "somos lo que hacemos día a día..." y a cada instante (agrego yo). No es que quiera ser apocalíptico pero en pocos segundos se definen muchas cosas que repercuten de mayor o menor manera en nuestras vidas y las de los demás. En definitiva lo que hacemos día a día, instante a instante, es corregir el rumbo, por más de que parezca excesivamente reiterativa la rutina de lunes a viernes trabajar, salir el fin de semana, y todo el conjunto de actividades que realizamos a menudo (otro ejemplo es escribir en el Blog ;) ).

En fin, todavia me queda mucho que leer respecto al tema y si alguien tiene cosas para aportar, que lo haga :) .
Igual me gustaría resumir esto así:
Hay que seguir la búsqueda del puerto para lo cuál se precisa seguir con el timón entre las manos.